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32 days ago
Ángel González (Oviedo. 1.925-2.008). El poeta murió en Enero y en Mayo aparecía este libro inacabado N A D A G R A V E en la colección Palabra de honor de Visor. Son 28 poemas incluyendo la dedicatoria, ésta Sin ti la poesía ya no me dice nada, y nada tengo que decirle a ella. La única palabra que entiendo y que pronuncio es ésta que con todo mi amor hoy te dedico: nada. y aquí debajo Yo insistente, Siempre la esperanza, Por raro que parezca, Leo poemas , Ambigüedad de la catástrofe, Arte de magia y Caída. - por orden de aparición en el libro- Yo insistente Cierro los ojos: desaparece el mundo. En el interior negro de mi cuerpo sigue mi yo sombrío sin cambiar de postura. Ensimismado, mudo, impenetrable. ...
683 days ago
No fue un sueño, lo vi: La nieve ardía. Hasta siempre Sábado, 12 de enero de 2008 escALA en Ángel González http://escalasbabianas.spaces.live.com/?_c11_blogpart_blogpart=blogview&_c=blogpart&partqs=cat%3d%25c3%2581ngel%2bGonz%25c3%25a1lez 889 days ago
In Limine Goza, si el viento que entra en el pomar trae de nuevo la oleada de la vida: aquí donde se hunde una maraña inerte de memorias, huerto no había, sino un relicario. El aletear que escuchas no es un vuelo, sino el estremecerse del regazo eterno; ve cómo se transforma en un crisol este rincón de tierra solitario. Cunde un tormento en este lado del muro Si avanzas, acaso encuentres al fantasma que te salve: se urden aquí los actos, las historias borrados para el juego del futuro. Busca una malla rota en la red que nos oprime, ¡sal fuera, huye! Ve, por ti lo he rogado - ahora mi sed será más leve, menos acre la herrumbre... Epigrama - poema II de Poemas para Camillo Sbarbaro, en Movimientos, primer poemario de Huesos de sepia- Niño ingenioso, Sbarbaro, dobla papeles de colores vivos con que improvisa unos barquitos que lanza al móvil barro de un arroyo; ve cómo van ...
905 days ago
Tráeme el girasol para que lo trasplante/ Conozco la hora en que el rostro más impasible/ Rechina la polea del pozo TRÁEME el girasol para que lo trasplante en mi solar sediento, requemado, y muestre todo el día al espejeante azul del cielo la ansiedad de su rostro amarillento. Tienden a la claridad las cosas oscuras, se consumen los cuerpos en un fluir de tintas: éstas en música. Desvanecerse, pues, es la ventura de las venturas. Tráeme tú la planta que conduce en donde surgen rubias transparencias y la vida se evapora cual esencia; tráeme el girasol ávido de luz. CONOZCO la hora en que el rostro más impasible redescompone en una mueca dure. Afloró un momento en la calle la pena invisible. Nadie lo advierte entre la multitud. Palabras mías, a qué mostrar la mordedura honda, el viento que el corazón arrecia. La razón más genuina es de quien guarda silencio. ...


