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-+Las misericordias del Señor - Salmo 51
61 days ago
Las misericordias del Señor Salmo 51   Para mucha gente, todavía hoy, el salmo 51 es una música de tono menor, tejida de melodías tristes y ecos sombríos. Durante largos siglos había sido el típico salmo de los tiempos penitenciales, de los días de ayuno y abstinencia. El salmo Miserere —cantado, semitonado, o simplemente rezado y, por cierto, con un aire siempre arrastrado— acompañaba invariablemente a los difuntos hasta la sepultura. Por esta asociación de recuerdos, debido a la presión del pasado sobre el presente, para muchas personas el miserere arrastra en su seno, todavía hoy, alas de muerte, iras divinas, sombras amenazantes, cualquier cosa parecida a depresión y abatimiento. Para mucha gente es un salmo triste, el salmo oscuro de la culpa y el pecado. No obstante, como veremos, es todo lo contrario. Todo esto me trae a la memoria el caso de esas preciosas ermitas románicas de piedra desnuda, a cuyas paredes agregaron, en épocas tardías, un revestimiento de cal ...
-+Estás conmigo
138 days ago
  Estás conmigo   Según entiendo, la mejor manera de comentar ciertos fragmentos de los salmos consiste en ponerse en la misma tesitura que el salmista, en su forma dialogal, y desentrañar su pensamiento expresándolo con otras palabras. Y es así, según creo, como mejor se puede ayudar al lector, no sólo para entender el salmo, sino también para poder rezarlo con provecho. Vv. 1-6. Tú me sondeas y me conoces. Tú me penetras, me envuelves y me amas. Tú me circundas, inundas y transfiguras. Estás conmigo. Si salgo a la calle, te vienes conmigo. Si me siento en mi oficina, te quedas a mi lado. Mientras duermo, velas mi sueño, como la madre más solícita. Cuando recorro los senderos de la vida, caminas a mi lado. Al levantarme, sentarme o acostarme, tus ojos ven mis acciones. No hay distancias que puedan separarme de ti. No hay oscuridad que te oculte. No eres, sin embargo, ningún detective que vigile mis pasos, sino el Padre tierno que ...
-+El celo
149 days ago
  El celo   En este momento, abruptamente, como si, saliendo de un paraíso de paz, entrara en un campo de batalla, el salmista saca su arcabuz, abre fuego y comienza a disparar fieramente en todas direcciones. Dios mío, si matases al malvado... ¿No aborreceré a los que te aborrecen? ¿No me repugnarán los que se te rebelan? Los odio con odio implacable, los tengo por enemigos. ¿Cómo se entiende este cambio brutal? ¿Qué sentido puede tener esta tempestad de violencia, desatada tan intempestivamente? ¿Cómo es posible este lenguaje de odio después de tanta sublimidad? Necesitamos hacer algunas precisiones y aclarar varios puntos. En primer lugar, no se trata de una turbación, provocada por la presencia de viejos rivales. No es el odio del hombre contra el hombre, ni una conspiración de venganza para saldar cuentas antiguas. Se trata de los enemigos, no del hombre, sino de Dios. Se trata de los ...
-+Viaje al interior
238 days ago
        Viaje al interior Salmo 139 (138)   En el salmo 139, al contrario de lo que sucede en los salmos de la creación, el salmista se sumerge en el mar del misterio interior, y, en ningún momento, emerge de allí, hasta el final; y, entonces, para disparar dardos envenenados contra los enemigos, no suyos, sino los de Dios. En cuanto a belleza, este salmo es una obra de arte: por un lado, llama la atención su carga de introspección que llega a honduras definitivas; y, por otro, la altísima inspiración poética que recorre toda su estructura, del primero al último versículo, con metáforas brillantes, y con audacias que nos dejan admirados. Perdido ya el salmista en sus aguas profundas, el centro de atención, paradójicamente, no es él mismo, sino Dios. A pesar de que el salmista hace, imaginariamente, un recorrido espectacular, desde el abismo ...
-+«¡Qué es el hombre!»
267 days ago
«¡Qué es el hombre!»   Los elementos que acabarnos de estudiar, el asombro, la interioridad y la comunión cósmica, brillan con luces propias en el salmo 8, donde el salmista realiza el mismo itinerario que en el salmo 104, a saber: salta desde muy adentro de sí mismo, en un arranque de admiración («Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!»); recorre como un meteoro los cielos y la tierra, y regresa al mismo punto de despegue, clausurando el glorioso periplo con la misma estrofa, henchido de gratitud y admiración: «Señor, dueño nuestro...». El pequeño salmo, más que una descripción, es una contemplación de lo creado y lo increado, en la que el salmista, con el corazón dilatado, distingue y señala un escalón jerárquico: Dios es el Rey, cuya «majestad se alza por encima de los cielos»; el hombre, un pequeño rey sobre el trono de la creación; la criatura, destinada a cantar la gloria de Dios y servir al hombre. De entrada, el salmista siente prisa ...
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