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704 days ago
996 days ago
Fotografía (c) Hugo Herci «A veces por supuesto usted sonríe y no importa lo linda o lo fea lo vieja o lo joven lo mucho o lo poco que usted realmente sea». Esto escribió Benedetti en 1964, en pleno discurrir de mi infancia. No tenía idea entonces de cuántas cosas era capaz de cambiar, borrar o disimular una simple sonrisa, aunque fuese por un instante fugaz. «Sonríe cual si fuese una revelación –prosigue el poeta- y su sonrisa anula todas las anteriores, caducan al instante sus rostros como máscaras sus ojos duros frágiles como espejos en óvalo, su boca de morder su mentón de capricho sus pómulos fragantes sus párpados su miedo». Tremendo poder. «Sonríe y usted nace, asume el mundo mira sin mirar indefensa desnuda transparente». Pero acá viene la parte más interesante: «y a lo mejor si la sonrisa viene de muy de muy adentro, usted puede llorar sencillamente, sin desgarrarse sin desesperarse sin convocar la muerte ni sentirse vacía, llorar sólo llorar». ...1060 days ago
Ocurrió una vez hace muchos años, en un lugar alejado y maravilloso, rodeado de árboles que nadie podía podar ni pintar de blanco la base de sus troncos, de canarios cantores que nadie podía enjaular y de cavernas que servían de refugio a esas mariposas extraordinarias que se trasladaban cada año del Canadá hasta Sudamérica sólo para aparearse y regresar después a casa a depositar sus larvas. Hasta allí llegó un grupo de personas, habitantes de un curioso país donde la gente después de recibir once años de educación no sabía leer, con la decisión de construir una aldea pequeña, en cuya plaza principal se levantara el primer museo de la educación que nadie jamás haya imaginado posible en esa región del mundo. La idea era genial. Las experiencias vividas al interior de ese ingenioso edificio serían tan notables para sus visitantes, que al cabo de recorrerlo nadie -ni el más distraído, necio o desinformado de ellos- conservaría el mismo grado de ignorancia con el que entró. Más aún, ...
1121 days ago
Llegaste a buscarme a mí. Sin planes, sin anuncios, así no más, traído por la vida. Ayúdame a recordar si fueron dos o tres las horas que pasamos juntos. Las horas en que pusimos en paréntesis las obligaciones del día para inventar -en una cadena interminable de instantes- mil y una manera de pasarla bien, sorprendiéndonos mutuamente, burlándonos el uno del otro y riéndonos de todos a nuestro alrededor. Tu abrazo me enterneció, tus ojitos brillantes y tu sonrisa tímida me hablaban de tu alegría de verme, la misma que sentí yo al verte cruzar mi puerta. Nos bastaron pocos segundos para entrar en complicidad. En seguida vinieron los dos dibujos maravillosos que aún conservo y que pintaste con mis colores rústicos, esos que jamás pensé ver convertidos de objeto admirable en objeto útil y que ahora no tienen punta; el torneo de pelotas encestables, aprovechando que los tachos de basura estaban por lo pronto vacíos; el juego del carrito, otro ornamento que antes me servía para ver la hora ...1182 days ago
Fin del camino Fernando Soria Castro. Zaragoza (España). Revista Almiar www.margencero.com/foto_muestra2/fotos3.htm «Nunca estamos en casa: una parte de nosotros ya no está, algo todavía no es y cada uno se considera, muy a menudo, más viejo y a la vez más joven que todo lo que sucede a su alrededor. Quisiéramos saber en dónde estamos y adónde vamos, sobre todo para saber ser y existir -en alguna parte- con toda nuestra individualidad. El deseo de detenernos, que a veces nos sorprende, es tan sólo el deseo de mirar si todavía existimos». Itaca y más allá Claudio Magris


