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392 days ago
ALFREDO MERINO El nombre de este portacho del Guadarrama, situado sobre Valsaín, recuerda a un deporte muy popular en siglos pasados. Alcanzarlo forma parte de una esforzada marcha que recorre interesantes parajes serranos. Matarían aquí los cabreros sus largas horas de ocio con este esforzado juego que antaño gozó de mayor predicamento? ¿Sería, más bien, como asegura el docto Julio Vías, lugar de apuestas de los monteros en los ratos que les dejaban libres sus quehaceres en las monterías regias que se celebraban en el cercano Valsaín? Como fuera. Dado que la pasada primavera se glosaban en esta sección las andanzas de Federico Díaz, del que apenas nada se recuerda hoy, aparte de ser el artífice de la que tal vez sea la más singular construcción de la región madrileña: el Monumento a los Ojos. Aparte de ello, y de sus singulares escritos, amistades y gustos bohemios, este madrileño fue uno de los primeros españoles en pisar el Círculo Polar Artico y, a lo ...
397 days ago
ANDRÉS CAMPOS El camino más corto a La Maliciosa remonta este curso de su cara suroeste desde la Barranca de Navacerrada Desde los albores del excursionismo madrileño, a La Maliciosa se la comparó con seres tan dispares como una monja -el parecido que guardan las largas estrías blancas de sus ventisqueros con las tocas de ciertas religiosas lo señaló el primero Constancio Bernaldo de Quirós en su Guía alpina del Guadarrama, en 1909- y un rinoceronte, paquidermo cuyo hocico le recordaba a Juan Almelá Meliá (Andanzas Castellanas, 1918), vista por el lado occidental, su cúspide, con el cuerno del Peñotillo. Menos conocido, pero no menos acertado, es el símil que por esas mismas fechas acuñó el poeta Carlos Fernández-Shaw: La Maliciosa, esfinge inmutable. Es La Maliciosa una esfinge de cuatro fortísimas patas -sus estribos de las Buitreras, los Almorchones, los Asientos y los Porrones- y elegante espinazo que asciende desde el collado del Piornal, donde entronca con las ...
414 days ago
ALFREDO MERINO RASCAFRIA.- A pesar de ser el puerto más aislado del Guadarrama, el de Los Cotos fue desde antiguo una importante vía de paso. Por aquí cruzaban los naturales del Alto Lozoya cuando, para ir a Segovia o Avila, querían evitar el arisco puerto del Reventón. Así fue trazado el histórico camino del Palero, en desuso a partir del momento en que, durante los años 30, se abrió la carretera que lleva a Rascafría por el valle de La Angostura. Su parte más elevada, la que va desde Los Cotos al collado de la Sillada de Garcisancho, también es conocida como el camino Viejo del Paular. Es un recorrido que brinda las mejores vistas de la cabecera del valle, discurriendo por parajes solitarios. Una de las rutas sobre las que brindan información en el centro que la Consejería de Medio Ambiente tiene en el Puente del Perdón, en Rascafría, transita por este sendero. Pero, aparte de las imprecisiones en su descripción, en la misma se alude de forma continua a las balizas que deberían ...
414 days ago
ANDRÉS CAMPOS Pocos placeres más elementales e intensos que zambullirse en pleno verano en una charca rebosante de las aguas frías de la montaña, cuya pureza atestiguan las truchas y las nutrias. La Pedriza del Manzanares, el valle del Lozoya y la cuenca alta del Eresma ofrecen las mejores ocasiones para ello en la sierra de Guadarrama. A continuación se proponen cuatro sencillas rutas a pie para acercarse a las pozas más bellas y solitarias de la región. - Río Cambrones. La poza del Guindo semeja un gran espejo ovalado: un espejo de 20 metros de largo por la mitad de ancho, enmarcado en una orla de hierba sobre la que se yerguen y contonean, mirándose y remirándose en el cristal de las aguas, varios álamos, fresnos, sauces y un lánguido cerezo, o guindo, que es el que da nombre al remanso. Más arriba de la del Guindo, que, con su corte de árboles presumidos, es la reina de las pozas de la sierra, quedan la de Enmedio, la Negra -negrísima su agua en un tenebroso hondón, ...
528 days ago
Un recorrido por un camino solitario de amplias panorámicas que se abren sobre el valle de Cuelgamuros ALFREDO MERINO SAN LORENZO DE EL ESCORIAL.- El mejor sueño que puede concebir cualquier excursionista que se precie no es otro que recorrer un camino solitario que salte de cumbre en cumbre. Algo que se antoja difícil en estos tiempos que corren, en los que todo el mundo parece haber vuelto su mirada a la naturaleza. Y más aún en las cercanías de una urbe como la capital madrileña, capaz de despertar las ansias campestres en el más recalcitrante de los urbanitas. Pero a tiro de piedra de nuestra ciudad se extienden solitarios recorridos y abren sus trazos aislados retazos de rutas que, por increíble que parezca, hacen realidad tan locos sueños. Un buen ejemplo se encuentra en el franco cordal que se extiende entre los cerros de La Carrasqueta y San Juan, justo encima de Cuelgamuros. Una marcha de sencillo acceso, que puede despacharse en un par de horas y ...



