Trepa hasta la cima No a la cima de siempre A otra cima Y le cuesta más trabajo que nunca esta vez Trepa sudando e irradiando excitación. Llega ilesa conteniendo su febril aliento Y el mundo la observa El mundo calla y existe sólo para ella ... Y ella canta Canta todas las canciones que aprendió Y algunas más totalmente nuevas Canta y vive Y el mundo calla y existe sólo para ella El mundo calla y existe sólo para escucharla cantar ... Y cómo canta... y cómo siente Cómo es todo cuanto el mundo necesita para ser feliz Y viceversa... (siempre todo en viceversa) ... El micrófono tirita con cada melodía Y ella canta la belleza, la ira, el amor, la pasión Y canta de nuevo a todo cuánto quiere Les canta y dice todo por última vez Y ella canta el mundo Y ella canta... Y luego el mundo calla y no hay aplausos Y ella calla llorándole al mundo Y nadie pide una última canción Y el micrófono inútil cae ...
Sí siento envidia ... Y cuando la siento, miento Y hoy lo confieso. Envidio la suerte ajena Envidio la belleza que debo mentir ... Envidio su ignorancia Envidio la supuesta paz que les otorga tal ignorancia. ¿Cuánto mientes por envidia? Todos mentimos por envidia Todos mentimos nuestra envidia Consciente e inconscientemente Naturalmente. “Soy mentira tras mentira” Expresé alguna vez ... “Soy mentira tras mentira” Expreso de nuevo ahora ... Y este veneno continúa haciendo estragos en mí Y me empuja a hacer más; y me impele a estancarme al mismo tiempo ¡Infame contradicción! Y soy mentira y soy envidia Y estos ojos miran y sí sienten rencor ... “Y aquel que crea no sentir envidia... Sólo apresúrese a buscar un espejo”.