Mario Benedetti Quién iba a prever que el amor ese informal se dedicara a ellos tan formales Mientras almorzaban por primera vez ella muy lentamente y él no tanto y hablaban con sospechosa objetividad de grandes temas en dos volúmenes. Su sonrisa, la de ella, era como un augurio o una fábula. Su mirada, la de él, tomaba nota de cómo eran sus ojos, los de ella. Pero sus palabras, las de él, no se enteraban de esa dulce encuesta. Como siempre o como casi siempre la política condujo a la cultura. Así que por la noche concurrieron al teatro sin tocarse una uña o un ojal. Ni siquiera una hebilla o una manga. Y como a la salida hacía bastante frío y ella no tenía medias, sólo sandalias por las que asomaban unos dedos muy blancos e indefensos, fue preciso meterse en un boliche. Y ya que el mozo demoraba tanto, ellos optaron por la confidencia extra seca y sin hielo por favor. Cuando llegaron a su casa, la de ella, ya el frío estaba en sus labios, los de él, de modo que ella ...
Joaquín Sabina Yo no quiero un amor civilizado, con recibos y escena del sofá; yo no quiero que viajes al pasado y vuelvas del mercado con ganas de llorar. Yo no quiero vecínas con pucheros; yo no quiero sembrar ni compartir; yo no quiero catorce de febrero ni cumpleaños feliz. Yo no quiero cargar con tus maletas; yo no quiero que elijas mi champú; yo no quiero mudarme de planeta, cortarme la coleta, brindar a tu salud. Yo no quiero domingos por la tarde; yo no quiero columpio en el jardin; lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras por mí. Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres porque el amor cuando no muere mata porque amores que matan nunca mueren. Yo no quiero juntar para mañana, no me pidas llegar a fin de mes; yo no quiero comerme una manzana dos veces por semana sin ganas de comer. Yo no quiero calor de invernadero; yo no quiero besar tu cicatriz; yo no quiero París con aguacero ni Venecia sin tí. No me ...
Presuntos implicados Esperaré a que sientas lo mismo que yo, a que a la luna la mires del mismo color. Esperaré que adivines mis versos de amor y a que en mis brazos encuentres calor. Esperaré a que vayas por donde yo voy, a que tu alma me des como yo te la doy. Esperaré a que aprendas de noche a soñar, a que de pronto me quieras besar. Esperaré que las manos me quieras tomar, que en tu recuerdo me quieras por siempre llevar, que mi presencia sea el mundo que quieras sentir, que un día no puedas sin mi amor vivir. Esperaré a que sientas nostalgia por mí, a que me pidas que no me separe de tí. Tal vez jamás seas tu de mí mas yo, mi amor, esperaré.